Cremoso arroz con leche español perfumado con canela, cocido lentamente en el fuego y coronado con un espolvoreo de canela molida.
El arroz con leche es uno de los postres más antiguos y universalmente queridos del mundo hispanohablante, disfrutado desde España hasta América Latina en innumerables variaciones regionales. La versión española se distingue por su método de cocción lenta en el fogón, que produce un pudin excepcionalmente cremoso y espeso sin el uso de huevos. Aromatizado con ralladura de limón, rama de canela y a veces un chorrito de brandy, es un plato profundamente asociado con la cocina casera, las cocinas de las abuelas y las celebraciones festivas. En el norte de España, particularmente en Asturias, se elabora con leche entera del famoso ganado lechero de la región y tiene un estatus casi sagrado.
Sirve 4
Combina el arroz, el agua, la rama de canela, la ralladura de limón y la sal en una cacerola ancha de fondo grueso. Lleva a ebullición a fuego medio, luego reduce a fuego lento suave. Cocina destapado durante 10 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que se absorba la mayor parte del agua.
Empezar en agua evita que la leche se queme mientras el arroz se hidrata y comienza a cocerse.
Añade la leche entera en dos o tres adiciones, revolviendo bien tras cada una. Esto ayuda a mantener la temperatura y evita que se corte. La mezcla debe verse muy líquida en este punto: espesará considerablemente a medida que el arroz libere almidón.
Cocina a fuego bajo-medio durante 30–35 minutos, revolviendo con frecuencia con una cuchara de madera, especialmente a medida que espesa. El pudin está listo cuando tiene una consistencia cremosa y fluida que napa el dorso de la cuchara. Recuerda que espesará más al enfriarse.
Nunca dejes el pudin desatendido en los últimos 15 minutos: se quema rápidamente en el fondo.
Retira del fuego. Incorpora el azúcar y la mantequilla si la usas. Retira la rama de canela y la ralladura de limón. Prueba y ajusta el dulzor. El pudin debe quedar perfectamente cremoso: si está demasiado espeso, añade un chorrito de leche tibia.
Vierte en boles individuales o en una fuente grande. Espolvorea generosamente con canela molida. Sirve caliente de inmediato, o refrigera 2 horas y sirve frío. Ambas versiones son tradicionales e igualmente deliciosas.
El arroz de grano corto (arborio o bomba) da el resultado más cremoso debido a su alto contenido de almidón.
Revuelve con frecuencia durante la cocción para liberar almidón y evitar que se pegue.
Retira la rama de canela y la ralladura de limón antes de servir para una presentación limpia.
El pudin espesa significativamente al enfriarse: déjalo un poco más suelto que la consistencia deseada.
Estilo Asturiano: Dora la superficie bajo el gratinador con azúcar para una corteza caramelizada, similar a la crème brûlée.
Versión Latinoamericana: Añade leche condensada en lugar de parte del azúcar para mayor riqueza.
Aroma de Naranja: Reemplaza la ralladura de limón por ralladura de naranja y añade un chorrito de agua de azahar.
Vegetariano: cambia la proteína por setas de cardo asadas, tofu ahumado o garbanzos cocidos; ajusta la sazón ligeramente al alza para compensar.
Guarda refrigerado en recipientes tapados hasta 3 días. El pudin espesará en la nevera: incorpora un poco de leche tibia al servir para restaurar la cremosidad. Se puede servir frío directamente de la nevera.
El arroz con leche tiene raíces en las tradiciones culinarias árabes traídas a España durante el período morisco (siglos VIII–XV), cuando se introdujo el cultivo del arroz en la península ibérica. El postre se extendió por toda España y viajó a las Américas con los colonizadores españoles, evolucionando en especialidades regionales por toda América Latina. La versión asturiana, hecha con la preciada leche láctea de la región, es considerada por muchos españoles la preparación definitiva.
Esto suele ocurrir por cocinar a fuego demasiado alto o usar muy poca leche. El arroz debe cocerse a fuego muy suave con revolución frecuente. Si se vuelve demasiado espeso durante la cocción, añade leche tibia en pequeñas cantidades. Recuerda que el pudin espesa considerablemente al enfriarse, así que retíralo del fuego cuando aún se vea un poco más líquido de lo que deseas.
Sí: la leche de avena entera o la leche de coco funcionan bien y producen un pudin rico y cremoso. La leche de coco da un toque tropical que combina maravillosamente con la canela. La leche de almendra produce un resultado más fino; compénsalo reduciendo un poco más de tiempo. Evita las leches vegetales bajas en grasa, que tienden a producir una textura aguada y menos satisfactoria.
Ambas formas son tradicionales y deliciosas. La versión caliente es reconfortante y especialmente popular en invierno. La versión fría, refrigerada hasta cuajar y firme, es refrescante en verano y más común como postre de restaurante. El azúcar es mejor incorporarlo al final de la cocción en cualquier caso, ya que ayuda a controlar el dulzor final independientemente de la temperatura de servicio.
Sí: la mayoría de los componentes se pueden preparar hasta un día antes y refrigerar por separado. Recalienta suavemente y monta justo antes de servir para que las texturas se mantengan distintas.
Por porción (280g) · 4 porciones totales
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