
La reconfortante sopa marroquí de tomate, lentejas, garbanzos y especias aromáticas: tradicionalmente con la que se rompe el ayuno en Ramadán, servida con dátiles y chebakia bañada en miel.
La harira es más que una sopa: es una institución cultural. En todo Marruecos, es el plato con el que se rompe el ayuno de Ramadán cada tarde al sonar la llamada a la oración del Magreb, y se sirve todo el año como comida diaria, remedio para el clima frío y símbolo de la hospitalidad marroquí. Rica en tomate, lentejas, garbanzos, hierbas frescas y una cálida mezcla de especias que incluye jengibre, azafrán y canela, la harira logra un espesor aterciopelado gracias a una mezcla de harina y agua (tedouira) que se incorpora al final. Cada familia tiene su versión —algunas incluyen cordero, otras son vegetarianas— pero todas comparten el mismo espíritu generoso.
Sirve 4
En una olla grande y pesada, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla y el apio y cocina 8 minutos hasta ablandar. Añade el jengibre, la canela, la cúrcuma, la pimienta negra y el azafrán infusionado; remueve 1 minuto hasta que desprenda aroma.
El azafrán es tradicional e importante; si no lo tienes, aumenta ligeramente la cúrcuma.
Añade los tomates frescos rallados, el tomate triturado y el puré de tomate; remueve y cocina 5 minutos. Añade las lentejas enjuagadas, el agua o caldo, la mitad del perejil y la mitad del cilantro. Lleva a ebullición, luego baja el fuego y cuece a fuego lento 25 minutos hasta que las lentejas estén muy tiernas.
Añade los garbanzos y los fideos partidos. Sazona con sal. Cuece a fuego lento 8 minutos hasta que los fideos estén tiernos.
Bate 2 cucharadas de harina común con 125 ml de agua fría hasta que quede completamente lisa. Viértela lentamente en la sopa hirviente, removiendo sin parar. Cocina 5–7 minutos más, removiendo con frecuencia: la sopa espesará notablemente hasta una consistencia aterciopelada y sustanciosa.
Incorpora el zumo de limón y el perejil y cilantro restantes. Prueba y ajusta la sal. Sirve de inmediato en boles hondos, con pan crujiente, dátiles y un chorro extra de limón al lado.
Batir la harina con agua fría antes de añadirla a la sopa evita los grumos; nunca añadas harina directamente a un líquido caliente.
La sopa espesa bastante al enfriarse; alígerala con un chorro de agua caliente al recalentar.
Las hojas de apio frescas son importantes: no las deseches, aportan un sabor herbáceo característico.
Prueba y ajusta la sal al final del todo: los sabores se concentran a medida que los líquidos reducen, y una pizca final de sal en escamas afina todo el plato.
Añade 200 g de paletilla de cordero en dados al principio, dorándola con la cebolla, para una versión con carne.
Usa arroz en lugar de fideos para una versión sin gluten.
Algunas familias añaden huevos batidos a la tedouira para una textura más rica y cremosa.
Vegetariana: cambia la proteína por setas king oyster asadas, tofu ahumado o garbanzos cocidos; ajusta la sazón ligeramente al alza para compensar.
Refrigera hasta 4 días. Recalienta en los fogones a fuego medio con un chorro de agua, ya que la sopa espesa mucho al enfriarse. Se congela bien hasta 3 meses.
La harira está documentada en textos culinarios marroquíes que datan del periodo medieval. El nombre probablemente deriva del árabe 'harir' (seda), describiendo su textura suave y sedosa. Como sopa tradicional del iftar de Ramadán, tiene un profundo significado cultural y espiritual en Marruecos, Argelia y Túnez.
Sí; remoja 150 g de garbanzos secos toda la noche, escúrrelos y cuécelos por separado hasta que estén tiernos antes de añadirlos a la sopa. Los garbanzos secos tienen una textura más firme y, podría decirse, mejor sabor que los de conserva.
La tedouira es la mezcla de harina y agua que espesa la harira hasta su característica consistencia aterciopelada. Puedes saltártela para una sopa más fina y caldosa, pero la versión tradicional la incluye.
La harira tradicional es de especiado cálido pero no picante. Las especias —jengibre, canela, cúrcuma, pimienta negra— aportan calidez y complejidad sin el picor del chile. Añade una pizca de cayena o pasta de harissa si la prefieres más picante.
Sí; la mayoría de los componentes pueden prepararse hasta un día antes y refrigerarse por separado. Recalienta suavemente y monta justo antes de servir para que las texturas se mantengan distintas.
Por porción (400g) · 4 porciones totales
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